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ANTECEDENTES DEL BÁSQUETBOL

 

 

Antecedentes del Básquetbol.

 

Las actividades deportivas del hombre se remontan a mucho tiempo atrás del inicio de nuestra era. La referencia es en relación a actividades organizadas. Mucho antes que al Dr. James Naismith, quien es considerado el inventor del baloncesto, se le ocurriese la idea de colgar unos cestos en el gimnasio de la Universidad de Springfield Massachussets, los Olmecas practicaban un juego llamado “POKTAPOK”, que consistía en hacer pasar un objeto esférico, que contenía plantas “sagradas”, a través de un ARCO DE PIEDRA. Así que el concepto del baloncesto no nació en los E. U. en 1891, sino antes del nacimiento de cristo en una porción de lo que más tarde sería México. Siglo X a C.

 

Sin ir tan lejos en el tiempo, el OLLAMALITZLI, practicado por los Aztecas en el siglo XVI de nuestra era, también se parecía mucho al baloncesto moderno. El juego consistía en arrojar la pelota (que era de cuero macizo) a través de un arco de piedra que se fijaba en una pared, a una altura considerable y que estaba suspendido en forma vertical, no horizontal. Según aseguran algunos historiadores, el jugador que lo lograba, podía reclamar las vestiduras de todos los espectadores. Dejando a un lado una serie de actividades físicas muy variadas, el verdadero lazo de unión de la América precolombina es el JUEGO DE PELOTA. Parece ser que apareció tempranamente en el territorio Olmeca (el significado etimológico de OLMECAS, es hombre de caucho, en donde, desde tiempos inmemoriales, existen las especies vegetales que proporcionan la goma necesaria pala confección de la pelota.

 

Otros historiadores mencionan que “el punto más valioso se lograba al hacer pasar la pelota a través del anillo, lo cual era un hecho bastante difícil de lograr. Cuando esto ocurría, los espectadores se despojaban de ropas y joyas para obsequiarlas al vencedor. Enciclopedia Mundial del Deporte, Uteha, Tomo 6 Edición Española.

 

Dentro de los anillos encontramos representaciones asociadas al simbolismo del juego: águilas, guacamayas, serpientes, monos y personajes decapitados.

 

 

El Códice Borgia.

 

Las fuerzas contrarias que se enfrentaban en el juego de la pelota aparecen en este dibujo del Códice Borgia de la región de Tlaxcala Puebla (1250 – 1519 después de Cristo). Representadas por dos Dioses Tezcaltlipoca; uno, representa el norte, el lugar de los muertos y la oscuridad; el otro, el sur, lugar de las flores y la danza; ambos se encuentran luchando en el juego, lucha que tendrá que terminar con el sacrificio. La figura central es precisamente la victima sacrificada.

 

Los indígenas prehispánicos relacionaban el juego de la pelota con el cielo, y llamaban “campo estelar del juego de pelota” a una constelación circumpolar donde se incluían algunas estrellas de la Osa Mayor, y consideraban al norte como la región especialmente dedicada al juego.

 

Ciñéndonos únicamente a Yucatán, se ha conseguido localizar allí unos 30 terrenos de juego aproximadamente. El admirable yacimiento arqueológico de Palenque, comprende uno de dichos campos.

 

Existe uno de estos campos de juego en mucho mejor estado de conservación en Monte Albán de la Cd. de Oaxaca. Estos campos están constituidos por rectángulos muy alargados, rodeados de graderíos; en México están orientados de norte a sur, en función del movimiento del sol. La pelota con que jugaban era de caucho macizo, media de 10 a 12 cms. de diámetro y pesaba alrededor de 1 kg.

 

En el gran juego ceremonial clásico, conocido con el nombre Azteca de Tlachtli, probablemente se tiraba la pelota primeramente con la mano y luego los jugadores la iban impulsando con la cadera o con el hombro, sin utilizar las manos, los pies o la cabeza. Había 3 jugadores por bando que debían dar prueba de gran habilidad. Llevaban piezas protectoras de cuero que nada tenían que envidiar a las de los jugadores de fútbol americano. Lo cierto es que los protagonistas se veían muchas veces obligados a adoptar posturas acrobáticas, puesto con la prohibición de usar las manos y los pies, no tenían más remedio que lanzarse literalmente contra el suelo, generalmente enlosado y en algún caso cubierto con hierba. Es casi seguro que se iban sumando tantos o puntos y que los partidos se jugaban divididos en 3 o 5 tiempos. Los Príncipes poseían equipos propios y los principales encuentros, disputados ante multitud de espectadores en ocasión de fiestas religiosas, provocaban numerosas apuestas